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Jul
25

Retromoxes - Recordando el Vientoligero 7a parte: Apocalipsis

Traducido por Miguel Calvo y Antonio José Rodríguez. Editado por Miguel Calvo y Ángel Quijano.
Publicado originalmente por VestDan en MTGSalvation.




Y entonces, queridos niños, es cuando todo empezó a estropearse de verdad

Me refiero a que el final del capítulo anterior estaba bastante forzada y también a que toda la historia esta de los Primigenios no tenía mucho sentido y se debía a la manía de J. Robert King de inventarse nuevas e innecesarias historias sobre Dominaria. Además, los caminantes de planos pre revisionistas aparecían aquí con muy poca enjundia debido a que el escritor no se preocupó demasiado de investigar quiénes eran. Y también había varios momentos que, pese a estar hablando de una narración fantástica, nos movían a la incredulidad. Pero con la nobleza de Agnate y Eladamri y la tensión sexual que aparecía entre este último y Lin Sivvi, los dos primeros sets del bloque habían conseguido llegar al aprobado.


Sí, está claro que Invasión podría resumirse en "chistes, explosiones, tragedias, vuelta a empezar" y para Transmigración era "chistes, explosiones, más explosiones, traición, vuelta a empezar" Había algunos momentos muy kitsch que parecían sacdos de las novelas de aventuras de Edgar Rice Burroughs. O sea, divertidos, pero sin mucha calidad. No obstante, la fórmula utilizada para Apocalipsis se parece a la que el inefable King utilizaría dos años más tarde, para escribir el bloque de Embestida: "chistes, explosiones, ninguna explicación, chistes, chistes, menos explicación todavía, catástrofe" Y nosotros los lectores, en vez de exclamar "oh no!" o "cómo mola!", decíamos "¿sí?" "¿seguro?" o "pero qué carajo pasa."

En fin, ya veréis a qué me refiero.


El Señor de los Yermos (aunque en realidad no se le llama así desde Éxodo) se alegra enormemente de su victoria cuando ve a sus dos peores enemigos cambiar de bando (aunque me da la impresión de que serían tan útiles para su causa como Italia lo fue para las potencias del Eje) No obstante, simplemente aceptar su lealtad no sería la manera phyrexiana de hacer las cosas: deben ganarse el favor de Yawgmoth luchando en un duelo a muerte. El que salga vencedor será su sirviente más apreciado, y será recompensado con cualquier cosa que desee.


Antes de que penséis lo obvio, deciros que Yawgmoth temporalmente elimina las habilidades de Urza como caminante de planos, poniéndolo más o menos al mismo nivel que Gerrard. Si Urza gana, quiere aprender las maravillas de Phyrexia, cómo conseguir que las máquinas vuelvan a la vida. El deseo de Gerrard es, lógicamente, recuperar a Hanna, viva y libre de la voluntad de Yawgmoth. Para Urza, Gerrard ha significado más que si hubiera sido su hijo, y ahora debe destruir su peor error. Para Gerrard, Urza tiene más responsabilidad sobre él que su propio padre, y es el causante de todas las tragedias de su vida. Ambos quieren sangre.


Fuera de la Fortaleza, Eladamri ha intentado una y otra vez tomar el Rastrillo de la entrada, la enorme puerta principal que es el símbolo del poder phyrexiano, pero no ha tenido éxito. Como en Koilos, un flujo infinito de legiones phyrexianas sale de la puerta, imposibilitando el avance. No obstante, la creciente actividad sísmica tal vez haya abierto sin querer una puerta trasera.


La creciente actividad sísmica al final resulta tener una explicación... un grupo de enanos de las colinas han viajado sin ser molestados hasta la Fortaleza, para limpiar la montaña de la maldad que hay en su interior (mi opinión como fan es que estos enanos eran descendientes de los enanos sarpadianos que según la leyenda volverían para salvar a toda la raza enana) Eladamri forja una alianza con los enanos, y les deja que continúen con su trabajo.


Lord Windgrace es el primero de los Cuatro Titanes que quedan en volver al lugar de la traición de Urza. Los demás llegan poco después y se encuentran al guerrero pantera llorando por su antiguo amigo. Según un rito de Urborg, saca el corazón del cadáver de Taysir y lo sitúa junto al suyo.


A Freyalise nunca le gustó Urza, y siempre odió a Phyrexia. Pero la traición de Urza no va a impedir que destruya Phyrexia. Sin embargo, sus trajes de titán ya no son seguros: han visto que Urza puede simplemente ordenar a los trajes que maten a sus ocupantes. Y como Urza ha inutilizado la bomba, todas las cargas destructoras tienen que ser dispuestas manualmente.


Se dividen en dos parejas, un caminante vigilará mientras el otro colocará la bomba. Bo Levar y el Comodoro Guff (que hace alusiones cada vez menos veladas al proceso de publicación de los libros) forman un equipo...




Mientras que Lord Windgrace y Freyalise forman el otro. La caminante de planos de los bosques está encantada al explosionar grandes zonas en el más grande depósito de maná negro en todo el multiverso. Freyalise no tiene problema en destruirlo todo mientras que el mundo que ella quiere sea creado en el proceso. Los caminantes colocan las bombas y "espontáneamente" navegan por los planos para evitar las ráfagas (King utiliza la palabra "espontáneamente" a todas horas para describir su retirada. Creo que no significa lo que él cree que significa.)


Mientras tanto, en el Vientoligero, Karn revela a la tripulación muchas cosas que ha descubierto. Sus recuerdos han vuelto a él... los suyos, y los de Xantcha, cosas que no debería saber. A diferencia del resto de creaciones de Urza, el Legado ha forjado su propio destino, y ha crecido según su propio criterio. Karn es parte del Legado, el Vientoligero es parte del legado, y Gerrard también lo es, así como el resto de la tripulación. Y ahora, todas las partes están dispuestas para su evolución final.


El barco se transforma de nuevo, esta vez sin la ayuda de Karn o de Multani. De hecho, Multani no entiende que el barco haya adquirido conciencia propia. El maro y el gólem asisten al Vientoligero en su proceso de renacimiento, y una vez finalizado éste, Multani ya podrá regresar a casa. Sin embargo, es consciente de que Yavimaya no podrá permanecer apartada de la guerra, así que se inmola para transferir varios kilómetros cuadrados de su bosque hacia Urborg, incluyendo a todos los kavus, elfos, arañas, y gorilas.


Crovax está intranquilo al sentir tanto asqueroso maná verde introduciéndose en la perfecta negrura y decadencia de Urborg, y va a investigar. Todo el poder de Yavimaya se abate sobre él, e incluso con todas sus mejoras phyrexianas, no puede vencer las fuerzas de Gaea. Llega un punto en el que está literalmente enterrado en saprolines. Pero Crovax no huye, y continúa luchando.


Y como el jefe no está, Ertai se divierte con su nuevo juego favorito: asesinar al grumete trasgo. Es como un tentetieso: no importa cuántas veces lo golpees en la cabeza, siempre se vuelve a levantar. No obstante, Squee no para quieto y hace que uno de los hechizos de Ertai se vuelva sobre sí mismo, hiriéndole. Enfadado, Ertai se retira al dispensador de maná.


Desafortunadamente para el (y vaya, ¿cúando le ha salido ALGO bien?), Squee de pronto vuelve en sí, y confunde al herido Ertai con un insecto gigante. Empieza a masticar la cara de Ertai, y encuentra que este "insecto" no sabe tan bien como los demás. Cuando el "insecto" se mueve, Squee pega un salto asustado y se tropieza con una palanca, causando una sobrecarga y friendo a su antiguo compañero de tripulación. Tras unos pocos minutos, Squee finalmente recuerda quién es.


La batalla entre Urza y Gerrard dura horas, tal vez días. Luchando en lo más profundo de la psicosis de Yawgmoth, cualquier cosa es posible. Ambos han derramado más sangre de la que tendrían diez hombres. Ambos han muerto dos veces, pero ninguna de las victorias satisfizo a Yawgmoth. Gerrard consigue una y otra vez una astuta estrategia: manipular con la mente la piedra variable del suelo; pero en ambas ocasiones Urza sobrevive, se apropia de la estrategia, y la perfecciona.


Urza consigue el mayor número de victorias, pero Yawgmoth no está contento con él, ya que son indirectas, resultado de trampas o estratagemas. Yawgmoth quiere peleas con uñas y dientes, una lucha de hombres, algo personal. Y en ese campo, Gerrard lleva ventaja: tiene una centésima parte de la edad de Urza, y además Urza nunca fue un guerrero. Tras un largo intercambio de golpes, Gerrard utiliza una de las espadas destroza-almas de Yawgmoth para cortar la cabeza de Urza, caminante de planos.


Yawgmoth está muy complacido, y recompensa al vencedor con infinidad de dones. Gerrard tiene ahora fuerza sobrehumana, inteligencia suprema, voluntad indomable... Acepta pacientemente todas estas cosas. Pero una vez que Yawgmoth ha terminado, pide la recompensa que se le prometió: Hanna. Ella ha visto la batalla de principio a fin, sentada en las gradas. Yawgmoth no está contento, pero se atiene a su palabra. Hanna le pide a Gerrard la cabeza de Urza, y el benalita se da cuenta de que esta no es su Hanna, sino otra manifestación de Yawgmoth. La ataca, atacando en realidad a Yawgmoth, y por esta traición es expulsado de Phyrexia, tan rápidamente que Yawgmoth no puede quitarle lo que le ha dado. Como si no fuera casi un semidiós, vaya.


El Vientoligero, por su parte, despega de nuevo y empieza a buscar a sus tripulantes perdidos. Siente que Squee está dentro de la Fortaleza, y vuela a través de la chimenea para rescatar a su artillero de cola. En el pasado las defensas causaron grandes daños al barco, pero ahora su nuevo casco reflectante no sólo lo hace inmune a los ataques, sino que además los refleja hacia los artilleros phyrexianos.


Mientras tanto, dentro del volcán, los enanos han abierto una brecha en la cámara en la que se encuentra la Fortaleza, y han invocado un torrente de magma en la Ciudad de Traidores bajo ella. La ciudad de los il es rápidamente inundada, y la lava llena la cámara a razón de un kilómetro cúbico por minuto. No obstante, Eladamri, Sivvi y su ejército entran a toda prisa por el túnel de los enanos, aunque no parecen tener ninguna oportunidad.


Gerrard aparece en la sala del trono de Crovax, lo que saca al Evincar de la batalla (y esto no le pone de muy buen humor) Ninguno rehuye la inevitable pelea, pero igual que nadie dudaba de la victoria de Crovax sobre Volrath, todo el mundo está seguro de la victoria de Gerrard sobre Crovax.


Cuando muere el vampiro, su ángel desciende y se arrodilla ante él. Cuando el ángel se eleva de nuevo, también lo hace el alma de Crovax... limpio de vampirismo o de mejoras phyrexianas. Gerrard se alegra al ver que hay esperanza de salvación incluso para la más negra de las almas, pero tiene ahora mismo otros poblemas.


O al menos eso cree, ya que los guardias phyrexianos llegan para vengar la muerte del Evincar. Incluso con la ayuda de Squee, no puede contra todos. Sin embargo... la cabeza decapitada de Urza DESPIERTA y elimina a los guardias con una ráfaga mágica. El equipo del Vientoligero llega también con ayuda -prisioneros liberados- y todos los personajes se reúnen finalmente


Entonces llega también Eladamri con todos sus compañeros, y todo el mundo se alegra. En serio. La incongruencia del tono era dura de leer. La cabeza de Urza es la primera en recuperar el sentido, y el grupo empieza a subir a bordo del Vientoligero, mientras Orim hace lo posible por no estrellarse (y tiene mucho más éxito que Gerrard, todo sea dicho de paso.)


Los restantes titanes han destruido todo lo que han podido de Phyrexia, pero no tienen nada que celebrar. Como observa Guff, la destrucción de Phyrexia no deja a Yawgmoth otra opción que abandonarla y tomar Dominaria. En realidad, Guff dice que todo esto ya estaba escrito y aprobado por él. Y aquí ya mi alma muere definitivamente: de acuerdo al Comodoro Guff, la historia ya está escrita en su biblioteca, y Dominaria se pierde en la guerra. Los otros caminantes apuntan que si Dominaria pierde la guerra, la biblioteca de Guff será destruida. Entonces Guff dice... "¡oh, maldición!" y crea una goma de borrar gigante (como en los dibujos animados) y elimina toda esa parte de sus libros.

No puedo ni siquiera empezar a describir lo que sigue, así que os lo pongo directamente del libro:


No puedo ni siquiera empezar a describir lo que sigue, así que os lo pongo directamente del libro:

Originalmente de Apocalipsis, página 250:
"Lo borró con locura. Con locura, sí, porque ¿qué editor borra tan alegremente las palabras escritas por un autor? ¿Qué editor permite a un autor escribir 100 000 palabras sólo para borrar 10 000? Sólo un editor desesperado por que la historia acabe como debe

"¡oh, maldición!"

El Comodoro Guff moldea una roca basáltica y febrilmente aplica el borrador que ha creado a la historia del Apocalipsis de Dominaria. Había una frase sobre la muerte de Eladamri. Justo después, otra en la que Liin Sivi (venía escrito así) ya no moría. Otro párrafo en el que Bo Levar encendía un cigarro en un pantano y los gases inflamables lo consumían. Guff arrancó la página entera y la tiró a la lava. ¿Qué más tenía que hacer para que
esta maldita trilogía funcionara? Después de todo ¿A quién le importan las aventuras de un editor? Guff arrojó todas esas páginas al fuego. Incluso tiró el spoiler. De todas formas, ya había revelado la destrucción de Dominaria, algo que aún estaba por decidirse

El Comodoro Guff apartó su cara del destrozado libro y miró hacia adelante -esto nunca habría pasado si yo estuviera al cargo de la continuidad"
(N del E: sí, todo este último párrafo tan desquiciado está escrito así en el libro.)

y todos se dieron de cabezazos contra el cuarto muro
por el ingenio de un mal escritor inseguro
y condenaron a este pobre lector
a cinco años de intenso dolor
(N del E: he traducido yo este poema, e incluso he hecho que rime.)
(N del E-2: sí, pero eliminaste la referencia a la cuarta pared.)

Bueno, al menos Guff no borró la parte en la que moría, media página más tarde


Lo peor de todo es que este es el punto donde todo básicamente deja de tener algún sentido. Después de casi un año entero, desde la Invasión, Phyrexia aún no ha conquistado Yavimaya, Llanowar, o el Océano. Yawgmoth ha reconquistado Koilos pero ha perdido la mayor parte de Urborg (que es como cambiar el Coto de Doñana por el Desierto de Almería, un mal cambio) El plan trazado a lo largo de milenios, el plan que pensaba crear un plano artificial y superponerlo sobre Dominaria ha obtenido NADA.


Pero Yawgmoth tiene más trucos en la manga (es un decir) Hasta Invasión no había ninguna pista de que Yawgmoth tuviera el poder de resucitar a los muertos... Phyrexia era un mundo de máquinas y cyborgs mutantes (como el de los Borg) y aunque había algún zombie por allí, nunca hubo ninguna justificación para ellos. Pero bueno, Yawgmoth está demasiado loco para saber lo que no puede hacer, así que no sólo es un necromante, es el SEÑOR DE LOS MUERTOS. Y como tal, invoca un hechizo para reanimar a toda la materia muerta de Dominaria a su servicio... incluyendo la superficie del plano.


No sólo resucitan todos los muertos del plano (incluyendo a los héroes muertos en la guerra) al servicio de Yawgmoth, sino que el suelo del plano se transforma en gólems de barro, atacando a los nativos de Dominaria. Esto hace que nos preguntemos... ¿por qué no hizo Yawgmoth todo esto en primer lugar? Lo peor de todo es que, pese a esto, nada cambia estratégicamente hablando. Yawgmoth controla literalmente el terreno, pero no gana territorio.


El Vientoligero escapa del volcán justo cuando la lava alcanza la Fortaleza, cuando una misteriosa sustancia negra empieza a salir de ella. De acuerdo a Urza (o a su cabeza) esta niebla no es otra cosa que el propio Yawgmoth, penetrando en Dominaria para dar personalmente el golpe mortal. Dejadme repetir esta última parte, de puro estúpida que es: Yawgmoth es ahora una Niebla. Negra. Nadie cuestiona realmente esto, y empiezan a pensar en maneras de pararlo, empezando por tirar una nave portadora de enfermedad encima de la caldera, sellando el volcán como un djinn en una lámpara.


Estrellan la nave portadora exactamente donde la quieren, pero el plan falla. Entretanto, en el mundo devastado por casi un año de guerra total, la lucha alcanza un punto desesperado. Lord Windgrace se retira ante el avance de la nube de Yawgmoth, llevando a los minotauros de vuelta a su patria. Bo Levar muere luchando con los tritones, y Freyalise defiende Veloceleste.


Habiendo sido sobrepasados por las tropas terrestres phyrexianas, Sivvi y Eladamri han dejado el territorio hostil subiendo a las ramas de sus aliados, los pueblos arbóreos. Pero al ver a Yawgmoth aparecer sobre ellos, la niebla sombría que asesina todo lo que toca, y viendo también por debajo la marea tenebrosa de los muertos vivientes, toman una decisión. En un acto final de desafío, saltan juntos hacia la muerte en vez de esperar a que ésta los alcance.


Yawgmoth se ha extendido por medio mundo, pero Urza tiene un plan. Ahora que está en el campo de batalla, se ha puesto en peligro. Las primeras fases de la guerra tenían por objetivo eliminar toda fuente de maná blanco que pudiera oponerse a Yawgmoth, sin embargo, el verde ha conseguido resistir, aunque ni es fuerte ni está lo suficientemente concentrado como para ponerle en peligro. Sin embargo, el núcleo del Vientoligero contiene toda la energía, todo el maná blanco, que contenía el mundo de Serra (ver 3era parte de la saga) Liberar todo ese maná destruiría la mitad del planeta, pero la otra mitad sobreviviría.


La tripulación piensa en otro plan que no involucre otra Ráfaga del Sylex (otra más!) Karn revela que la Luna de Nulificación (ver 4a entrega) es en realidad un artefacto thran, la Esfera de Nulificación, y ha estado recogiendo maná blanco desde que subió a los cielos después de la guerra entre Thran y Phyrexia. Ni siquiera Urza sabía esto. Maniobrando el motor que acciona la navegación entre mundos, Sisay traza el rumbo. Hacia el espacio. Llegados hasta aquí y con todo lo que hemos pasado.., ¿por qué no?


El Vientoligero aprueba este plan, aún sabiendo que canalizar todo el maná de la Luna de Nulificación será su final. El barco le pide a Karn que absorba su conciencia, igual que contiene la de Xantcha, la de Glacian y la de todo el Legado. Karn accede con tristeza, y el plan es llevado a cabo. El Vientoligero inunda Urborg con maná blanco, y Yawgmoth empieza a consumirse.


Yawgmoth intenta retirarse de vuelta a los devastados restos de las esferas de Phyrexia, pero su punto de acceso, la Fortaleza, ya no existe: los enanos, demasiado pequeños y débiles para él, la han destruido. Atrapado, se lanza contra el Vientoligero, imaginándose que es a la vez Gaea y Rebecc, la mujer que le despreció hace siglos. Aunque Yawgmoth está loco, es todavía muy poderoso, y consigue atacar al Vientoligero y desengancharlo del flujo de maná desde la Luna.


El plan ha fallado, pues. El Vientoligero está muerto, y ya nunca más podrá volar por mucho que Karn intenta mantenerlo en el aire. El mundo está cubierto de oscuridad y muerte, y ni siquiera el drástico plan original de Urza funcionará ahora. Sólo queda una opción: Deus ex Machina (N del E: se llama así cuando hay una intervención divina inexplicable que arregla la trama.) En el interior de Karn y el Vientoligero, todos los componentes mecánicos del Legado se unen, pero hay algunas partes todavía que no se han unido: los ojos de Urza, la Piedra del Poder y la Piedra de la Debilidad que contienen el alma de Glacian y que causaron la Guerra de los Hermanos y crearon al propio Gerrard. Urza ha perdido la cabeza, pero cree que juntar todos estos elementos llevará al Legado hacia su culminación final.

Gerrard se acerca a la cabeza de Urza, y extrae las piedras de poder que son sus ojos. Tras un sangriento momento, el caminante de planos muere, esta vez de verdad. Con un suspiro final, Gerrard se acerca a Karn junto con las piedras de poder. Entonces el maná blanco del motor del Vientoligero explota, pero no con una simple explosión... esta explosión tiene voluntad propia. En unos pocos minutos, el Legado de Glacian y Urza y Gerrard elimina del mundo todo rastro de Yawgmoth y sus sirvientes. Todo phyrexiano en el planeta es destruido, y la guerra ha terminado.


¿Pero qué carajo...?


Veces que el Vientoligero se ha estrellado: 7?

Número de eventos cataclísmicos originados por Urza: 5?


Un año más tarde, los dignatarios de Dominaria que han sobrevivido se encuentran en Urborg, para dedicar un monumento a todos aquellos muertos en la guerra (en cuanto a cómo pudo sobrevivir cualquier jefe, ni mucho menos organizarse hasta el punto de montar una reunión y construir un monumento enorme, a la vez que reconstruían sus patrias, y todo en menos de un año... ¿quién soy yo para juzgar?) Nobles de todas partes del mundo rinden honores a los caídos, y a aquellos que viven aún: Sisay, Tahngarth, Orim y Squee. Tras una breve oración de Freyalise (ella y Windgrace son los únicos titanes que han sobrevivido) la ceremonia concluye, y la tripulación del Vientoligero es recibida por otro superviviente: Karn. De algún modo, cuando el Legado se reunió finalmente, no sólo Yawgmoth fue destruido, sino que sucedió algo imposible: un gólem se convirtió en caminante de planos (aunque durante los últimos tres libros había pistas que hacían intuir algo así) Y con Glacian, Urza, Gerrard, Xantcha, el Vientoligero, e incluso hasta Santa Catalina, todos en su cabeza, está en camino también de volverse loco. Tras una breve reunión, Karn se marcha con Orim para llevarla hasta Mercadia. Ahora, sola con Tahngarth y Squee como compañeros, Squee regresa a su nuevo barco: una galera mercante llamada Victoria.





¿Cómo habíamos llegado a esto? Todo el potencial del ciclo de Rath, todo el esfuerzo para montar el Bloque de Urza, todo culminaba... ¿en esto? Muchas ideas (salvo la de Guff) podrían haber sido salvables, tan sólo con algo de interés por el lado de WotC. Al principio, el argumento era el punto fuerte de cada nueva colección, ahora era considerada como una enojosa obligación, realizada a regañadientes y apartada lo más rápidamente posible: "a algunos personajes les ocurre algo. Ahora, vamos a por las cartas" Posiblemente, lo único peor que dejar la historia a medias (lo que se hizo con algunos argumentos prerevisionistas) era forzar a alguien a terminarla cuando no tenía ganas de hacerlo.

Pero tal vez esto sea injusto. Scott McGough continuó como jefe de continuidad durante algún tiempo después, y escribió algunos de los libros más populares, por ejemplo "El Tormento de Cadenero" Después del desastre en que se convirtió la Saga del Vientoligero, WotC se movió hacia un modo diferente de contar la historia: Dos bloques -Odisea y Embestida- tuvieron lugar en una esquina remota de la Dominaria post-apocalipsis, y en ellos, la presencia del argumento en las cartas fue considerablemente reducida, pero aún así se representaban la mayoría de los sucesos y los personajes más importantes. Empezando con Mirrodin, incluso esa presencia disminuida fue retirada. Alguien que viera las cartas de un set moderno difícilmente creería que hay algún argumento detrás.

Ahora, las cartas sólo tienen que mostrar el entorno, y el argumento tan sólo aparece cuando se trata de las cartas de los propios personajes... y aún así tiende a haber muchas leyendas que no tienen relación con la propia historia. Por mucho que WotC quiera y lo intente de todas las formas posibles, Magic no puede tener una línea de novelas al estilo Dungeons & Dragons. La culpa es vuestra, que no leéis. Incultos.

En cuanto al propio juego, que había estado en grave peligro antes de Invasión, irónicamente después de este estaba más fuerte que nunca. La base de jugadores creció infinitamente durante el bloque, ya que muchos jugadores venían del naufragio que era Pokemon y otros viejos jugadores volvieron a jugar. Hasta Rávnica, Invasión era sin discusión el bloque preferido de los jugadores. Magic había capeado el temporal y permanecido a flote- ¿qué importaba si el argumento se eliminaba por el camino?

En cuanto a Dominaria, muchos horrores estaban todavía por llegar. Tras lo que debería haber sido su derrota final, tras haber realizado actos inenarrables por los que muchos creíamos y esperábamos que sería finalmente desterrado por siempre de Dominaria, J. Robert King escribió más libros. Y no sólo un libro.... no, se le dió la responsabilidad de escribir la segunda trilogía sobre las guerras de Otaria, concluyendo ese arco argumental. Claro, había demostrado ser TAN bueno concluyendo argumentos...

Prof... ajjj PROFECÍA podría haber sido ignorada fácilmente, ya que no tenía ninguna repercusión en el argumento. Pero Embestida tuvo repercusiones por todo el plano, probablemente por todo el multiverso, y de todos modos, Legiones y Azote llevaron la inexplicable locura de Apocalipsis hasta un nuevo nivel. Imaginaos por un momento que La Amenaza Fantasma hubiera resultado ser la MEJOR de las precuelas, y sabréis cómo nos sentimos los aficionados al argumento. Apocalipsis era muy decepcionante, pero Azote fue una verdadera debacle. Aunque no se ha hecho ninguna declaración al respecto, hasta donde yo sé, King no ha escrito nunca más para Magic desde entonces.

Y ahora, seis años después de Azote, cinco años después del Apocalipsis, Magic sigue dando vueltas por el multiverso, e incluso volvió a casa. Tal vez Dominaria ya no sea el mejor de los planos, pero sabemos la gloria que tuvo en el pasado. El efecto acumulado de todos los desastres tuvo su consecuencia, pero Dominaria se recuperó antes y volverá a hacerlo. Y cada vez que alguien hable de Dominaria, yo pensaré en el Vientoligero, y sonreiré.

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Jul
18

Retromoxes - Recordando el Vientoligero 6a parte: Transmigración

Traducido por Miguel Calvo y Antonio José Rodríguez. Editado por Miguel Calvo. Publicado originalmente por VestDan en MTGSalvation.
Nota: este artículo lo he editado yo solo. Disculpad cualquier error de maquetación que pueda haber.

Después de meses de lucha, tras la batalla de Koilos y la derrota de Tsabo Tavoc, los habitantes de Dominaria resisten en Yavimaya, Llanowar, Koilos y los océanos. Dos bosques, un desierto y algo de agua. Vale que hay algún conato de rebelión en otras partes del mundo, pero la resistencia organizada como tal está limitada a estos cuatro puntos. Justo en ese momento, la superposición ocurre.
Cuando el Vientoligero navegó fugazmente hasta Rath durante la Invasión, el terrorífico plano estaba a reventar de tropas phyrexianas. La tripulación no sabía por qué... pero de repente, para su sorpresa, toda la Coalición en Koilos se encuentra rodeada. El plano de piedra variable se ha completado al fin, y toda su superficie se ha superpuesto a la de Dominaria... llevando consigo a los phyrexianos.
El Vientoligero se eleva hacia el cielo mientras que el ejército se prepara de nuevo para la batalla. Entonces, desaparece. La tripulación del barco está atónita al ver cómo desaparecen sus aliados, y el ejército phyrexiano rodea al velero y al único titán que queda en pie, el propio Urza. Justo antes de ser destruidos, Urza se teletransporta junto al barco lejos de allí.
Aparecen en la costa de Urborg, justo donde Barrin luchó y perdió su última batalla. No obstante, Urza ha errado sus cálculos, y acaban en el agua.
La isla más exterior de Urborg está también rebosante de phyrexianos, pero hay algo extraño en ellos. No se comportan como guerreros, sino como peregrinos... y Gerrard se da cuenta de que el objetivo de su peregrinaje son las ruinas de la finca donde Crovax pasó su niñez. Eso le hace preguntarse, ¿hasta dónde ha ascendido Crovax?
Crovax ha cambiado mucho desde que era un tripulante del Vientoligero.
Está observando lo que queda de su tierra natal cuando Tsabo Tavoc, que ha sido reparada a toda prisa, es llevada ante él. Cree que va a ser la lugarteniente de Crovax, pero éste tiene otros planes para los generales que abandonan a su ejército, sobre todo si también han perdido Koilos.
La piedra variable la atrapa rápidamente y Crovax la desmonta en pedazos. Grita, y pregunta si Crovax la va a echar de comida para sus sabuesos vampíricos. Crovax sonríe despiadadamente... no. Ese manjar pertenece al evincar.

Algunos de los aliados de Urza no van directamente hacia su punto de reunión en la primera esfera de Phyrexia. Tevesh Szat intercambia impresiones con Darigaaz y el resto de dragones, devolviéndolo a Shiv donde los phyrexianos están atacando un antiguo mural con un dragón. Szat cuenta a Darigaaz la leyenda de los Primigenios, cinco dragones que gobernaron el mundo en la antigüedad, y que podrían ser resucitados para combatir a los phyrexianos y devolver a los dragones su supremacía. Los phyrexianos ya han destruido los restos del primero...
pero Szat les conduce hasta el segundo, en lo más profundo de Yavimaya. Darigaaz no sabe cómo hacer para liberar al Primigenio de su prisión dentro de un gigantesco pueblo arbóreo, pero siente su llamada. Mientras Darigaaz intenta solucionar el problema, el líder de los dragones negros se vuelve cada vez más impaciente y hasta hostil, y Darigaaz, normalmente diplomático, es presa de la cólera. Así que empala al dragón negro en el árbol, y este comienza a abrirse.
Darigaaz se enamora de Rith desde el momento en que la ve. La hembra de dragón verde es hermosa, poderosa y atractiva... y está enormemente decepcionada al ver en qué ha degenerado su raza. Toma el mando de los dragones, y los conduce para liberar a otro primigenio.
Justo cuando los dragones se marchan, los pueblos arbóreos despiertan. Del tamaño de ciudades, estaban al cargo de vigilar a Rith por toda la eternidad después de que los Primigenios fueran vencidos por los mortales, milenios atrás. Ahora empiezan a moverse para volver a apresar a Rith...
pero con unos pocos miles de kavus en sus ramas...
Eladamri y los elfos de Llanowar, mientras tanto, aparecen en las gélidas alturas de Keld. Eladamri traga saliva al reconocer el bosque que ha echado raíces en la patria de los Keldons... es Veloceleste. Su hogar lo ha seguido hasta Dominaria. Y ahora, está muriéndose. Los árboles de Veloceleste, las aguas de Raícesanegadas debajo, ninguno puede sobrevivir en este clima. Así que pide un favor.
Como los elfos de Llanowar, tras ser salvados, lo llaman la "Semilla de Freyalise", Eladamri implora a la diosa-caminante de planos que a cambio ella proteja su hogar. Ella accede, invocando un hechizo que protegerá al bosque frente al clima y frente a los nativos, pero si quiere protegerlo también de los phyrexianos, deberá aliarse con los keldons, aunque estos están furiosos dando vueltas al bosque, preguntándose por qué no pueden adentrarse en él.
Mientras, la guerra en Urborg aumenta en intensidad. Los metathran de Agnate avanzan kilómetro a kilómetro. La batalla es aquí mucho más fluida que lo que era en las sucias trincheras de Koilos. No obstante, Agnate se confía y cae en una trampa... antes de ser rescatado por un poderoso nuevo aliado.
Los metathran son salvados por un ejército de muertos vivientes, que caen ante los zombies y máquinas phyrexianas, mientras sacan a los metathran de las arenas movedizas. Los phyrexianos son derrotados, pero Agnate no sabe qué hacer con este nuevo aliado muerto viviente, que además se parece ser desconcertantemente idéntico a Thaddeus.
Dralnu, el señor Lich, explica a Agnate que él y sus sirvientes no-muertos son todos antiguos soldados, sirviendo lo mejor que pueden en esta no-vida. No hay vida posterior, dice, no hay Valhalla, sólo la nada. Él ofrece a sus guerreros una vida de servicio y deber, y así al menos pagan parte de su deuda a los que murieron con honor. Agnate acepta esta alianza, y realiza un ritual de unión con él lavándose los pies.
La tripulación del Vientoligero, mirando hacia abajo, se da cuenta de que Agnate y la mayoría de sus tropas han desaparecido, y se pregunta dónde pueden encontrar refuerzos. Gerrard sugiere la patria de Tahngarth, Talruum, aunque el minotauro no está muy convencido. Su cultura da mucha importancia a la apariencia exterior, y después de su estancia en las mazmorras de Volrath, no es más que la monstruosa caricatura de un minotauro. No obstante, cuando a Gerrard se le mete algo en la cabeza, no hay nada que le haga cambiar de opinión.
Tahngarth está ligeramente molesto al descubrir que su patria simplemente ya no existe, gracias a los manejos de Teferi. Aunque también está agradecido al no tener que mostrarse así ante los suyos... la mente de Gerrard, incapaz de pensar en más de una cosa al mismo tiempo, simplemente está pensando en la otra patria de los minotauros: Hurloon. El Vientoligero navega hacia allí, sólo para encontrarse que la capital de Hurloon fue pasto de las llamas durante la transmigración de Rath. Los minotauros han sido apresados y preparados para la transformación, igual que Tahngarth. Pero esto significa la guerra, según el código de honor de los minotauros.
Saltándose la cadena de mando, Tahngarth ordena aterrizar al barco, y sube abordo a mil inconscientes minotauros. No obstante, el barco está dañado y pesa demasiado para despegar. Aceleran hasta la velocidad de navegación interplanar, destrozando sus pértigas de aterrizaje, y aparecen en Yavimaya, donde Multani (que de alguna manera está presente en la madera que forma el barco) hace que los árboles detengan al velero de manera que nadie resulte herido.

Veces en las que el Vientoligero se ha estrellado: 5
A océanos de distancia, Rith y Darigaaz llegan a Nueva Argivia, o lo que queda de ella. La nación que surgió de la unificación de Balduvia y Kjeldor era una poderosa fuente de maná blanco... y por ello, un objetivo prioritario en los primeros días de la Invasión. La gran biblioteca de Nueva Argivia había sido devastada, y sus libros quemados. Bajo esa Biblioteca, no obstante, estaban los cimientos de otra biblioteca aún más antigua, bajo la cual el Primigenio blanco duerme. Rith engaña a los líderes de las otras cuatro naciones de dragones (recordemos que Darigaaz mató al dragón negro) para que se quemen de maná hasta la muerte (N del E: esto no lo podrían hacer con las nuevas reglas de M2010) y este sacrificio libera a Treva.
Por su parte, Eladamri ha formado una alianza con los keldons igual que se ganó el respeto de los metathran: mediante un juicio por combate. Ahora, el pequeño ejército elfo se une a la enorme fuerza keldon, marchando hacia la Necrópolis, el sitio más sagrado para la religión keldon.
La Necrópolis es el lugar de descanso para todos los grandes héroes de la historia keldon. De acuerdo a las leyendas, al final de los tiempos, los héroes de Keld se levantarán para expulsar a los invasores. En la cima de la Necrópolis se encuentra el muelle donde está atracado el Bajel Dorado, un navío místico que transportará a esos héroes hacia su destino. Sin embargo, un ejército phyrexiano que sobrepasa en número a las fuerzas combinadas de los keldon y de los elfos (¿los kelfos?) está avanzando sobre este lugar sagrado, y la alianza se apresura para impedir su profanación.
Los kelfos luchan tan fieramente como pueden, pero no pueden competir contra la gigantesca horda phyrexiana. No sólo la Necrópolis, todo Keld parece estar perdido. Pero justo cuando los phyrexianos alcanzan la Necrópolis, hay un destello, y las leyendas de la historia de Keld se alzan de nuevo.
El problema es que luchan en el lado equivocado. Los keldon muertos se levantan para luchar contra sus compatriotas vivos. Sólo la sorpresa ya es suficiente, además, para dejar a los keldon en estado de shock e incapaces de combatir. Entonces las cosas se ponen VERDADERAMENTE feas, cuando un artefacto sagrado golpea a uno de los héroes muertos, y con esa blasfemia crea un volcán que entra en erupción justo bajo el glaciar donde se libra la batalla. Pronto aparece un géiser de lava rodeado por un torbellino de agua helada, donde todos están igualmente perdidos.
En Phyrexia, los Nueve Titanes ya han comenzado su descenso de destrucción a través de las esferas. Tanto Urza como Szat han visitado ya antes el plano, y Urza se ha pasado siglos descubriendo debilidades y estructuras de soporte. Los Titanes atacan sistemáticamente todos esos puntos débiles, a la vez que se desembarazan de los infinitos defensores de este plano infernal. Aunque Urza se para de vez en cuando para admirar la mecánica perfección del mismo (creo que es Taysir la que aparece en la imagen, a la izquierda)
No obstante, ocurre un trágico "accidente", cuando Kristina cae desde su robot hacia una zona sobre la que Tevesh Szat estaba lanzando una nube de ácido. Taysir ataca inmediatamente a Szat, pero este insiste en que se trata de un accidente, y los Ocho Titanes continúan su camino.
Entretanto, tras otra sesión de chapa y pintura, el Vientoligero navega de nuevo. Los minotauros, ahora más sensatos, han aprendido de Tahngarth y de sus ansias de ayudar: le muestran que su coraje es lo que verdaderamente importa, y no su apariencia. No obstante, no ocurre lo mismo cuando el jefe de los minotauros, Grizzlegom, encuentra al resto de aliados. Admira bastante a Agnate, pero no confía en Dralnu.
Agnate sin embargo confía en Dralnu e insiste en que el muerto viviente es un noble guerrero. Además, las tropas no-muertas de Dralnu forman el grueso de las fuerzas de la Coalición en Urborg. Con la ayuda de Dralnu, las fuerzas phyrexianas han sido rechazadas casi hasta la propia Fortaleza
Pero al final, Agnate le da a Grizzlegom la prueba que este necesitaba de la verdadera naturaleza de Dralnu. Agnate está gravemente enfermo de una enfermedad regenerativa, que se ha esparcido desde donde Dralnu lavó sus pies en la ceremonia de alianza. Grizzlegom finalmente consigue que el general metathran reconozca la verdad: lo único que ha hecho es combatir a la Muerte con más Muerte, eligiendo el menor de los males. Pero si no detienen a Dralnu, tomará el control de toda la Coalición, controlando a Agnate. Agnate accede a delegar el mando en Grizzlegom, pero a cambio el minotauro tendrá que hacer por él lo que él hizo por Thaddeus. Grizzlegom acaba con la vida de Agnate, que luego resucita y mata a Dralnu, tomando el control de los vivos contra sus antiguos aliados no-muertos.
Treva y Rith conducen a Darigaaz y a los aterrorizados dragones a una fosa oceánica donde está retenido el siguiente Primigenio. Darigaaz intenta poner freno a los sacrificios de dragones, pero no puede hacer nada contra los dos Primigenios, y cientos de dragones mueren buceando hacia la prisión de Dromar.
Dromar es el más avaricioso de los dragones, y fue capturado prometiéndole toda la riqueza que pudiera jamás desear. Rith destruye esas riquezas, forzando así a Dromar a regresar al mundo. Con tres Primigenios dominándolo, Darigaaz no es un ser muy agradable. No tiene mucho aguante, y su cólera es terrorífica. Vuela con Rith, Treva y Dromar, que tienen un poder similar al suyo, hacia la prisión del último Primigenio, el Negro. ¿Y dónde podría estar, salvo en Urborg?
Los Ocho Titanes se han separado para cada uno poner una bomba en alguna estructura esencial de soporte en la tercera esfera. Daria, abandonando su traje, se las ha ingeniado para atravesar una maraña de tuberías hacia un dispositivo que crea una zona "anti navegación de planos", de lo más inconveniente. Pone la bomba, pero al darse la vuelta se encuentra con las fauces de Tevesh Szat. Intenta huir, pero el dragón caminante de planos es demasiado grande, demasiado rápido, y está demasiado hambriento. Después, Szat se vuelve a poner su propio traje de Titán.
Cuando Taysir se entera de que Szat se ha comido a su hija adoptiva, monta en cólera. Pero Urza tranquilamente contesta que él ya contaba con que Szat los traicionaría, y que todo está bajo control. Explica también que ha diseñado un arma muy poderosa, conocida como la "bomba de almas"; para cargarla harían falta miles de almas mortales... o la de un caminante de planos. Barrin le dijo que no había ninguna forma ética de cargarla. Pero Urza es Urza (o sea, está loco) y ha incluido deliberadamente un traidor en el grupo, alguien que sabía que los traicionaría. Y ahora Urza se siente justificado para utilizar a Szat, e inicia la rutina de eliminar en el traje de Szat.
Bajo el glaciar en Keld, Eladamri y Sivvi se las han ingeniado para sobrevivir, junto a algunos keldons y elfos aquí y allá. Lo más milagroso de todo es que lo han hecho justo en los muelles del Bajel Dorado, y ahora navegan sin ningún rasguño a través de las oscuras profundidades. Los keldon que han sobrevivido se dan cuenta de la verdad ahora: los héroes muertos de Keld no eran más que eso, muertos, y ahora el Bajel ha recogido a los verdaderos héroes de Keld, y los lleva hacia la batalla para decidir el destino del mundo. Eladamri y Sivvi se consuelan mutuamente mientras esperan el amanecer.
Mientras tanto, el avance en Urborg se ha detenido, sin las fuerzas no-muertas de Dralnu, y con el ejército de Grizzlegom diezmado tras la lucha. El Vientoligero controla los cielos, dando una gran ventaja a las fuerzas de la Coalición... hasta que su viejo enemigo despega para plantarle cara.
La primera vez que se enfrentaron el Vientoligero y el Depredador, este último ganó por goleada. La segunda vez, el Vientoligero ganó por un pelo. Esta vez, el Depredador ya no es rival. El Vientoligero es ahora más grande, más rápido y más fuerte. Cada miembro de la tripulación ha ganado 50 000 puntos de experiencia por así decir, las armas han sido mejoradas 5 o 6 veces...
De todas formas, el objetivo del Depredador en realidad no es vencer al Vientoligero; Crovax simplemente lo utiliza para ganar tiempo. Greven, en su ÚNICA APARICIÓN en la trilogía de Invasión, está siendo controlado por Crovax, y lanzado sin piedad hacia su propia muerte.
Ertai, destrozado por la pérdida de Belbe así como por algunas tortuosas mutaciones, es ahora el perro faldero de Crovax, pero aunque no lo fuera, disfrutaría vengándose de Gerrard. Se teletransporta y aparece detrás de "nuestro héroe" Squee salta para intentar salvar a Gerrard, pero lo único que consigue es ser capturado junto con su comandante.
Crovax está complacido. No sólo ha capturado a su antiguo comandante y compañero, ahora su enemigo entre las fuerzas de Urza. También tiene a Squee para divertirse. Primero se ocupa de Gerrard, empezando con la clásica charla "No somos tan diferentes, tú y yo" Después de esto, viene la verdadera tentación. Yawgmoth manda a Crovax a Selenia, haciendo que esta se manifieste ante él. Es tangible, es real... está viva. Crovax deja a Squee, el cual, gracias a Yawgmoth, resucita un momento más tarde, entero pero confuso. Todo esto muestra una cosa a Gerrard: Yawgmoth controla la muerte. Y puede traer a Hanna de vuelta al mundo de los vivos
Cuanto más avanzan los Titanes (ahora 6) en Phyrexia, más lamenta Urza la destrucción del plano. Los demás, particularmente Bo Levar y Freyalise, le llaman la atención, preguntándole de qué parte está. Urza asegura que está decidido a destruir Phyrexia, por muy obra maestra que sea.
No obstante, cuando llega el momento de colocar la bomba que acabará con todo el plano, la que activará todas las demás bombas, Urza no puede hacerlo. La voz de Yawgmoth resuena en su cerebro, seduciéndolo, y Urza vacila. Yawgmoth no se sorprende, pero no se cree un cambio de opinión tan rápido en su enemigo a través de los milenios. Pone a Urza a prueba, invocándolo hacia la esfera de castigo. Allí, Urza ve a su hermano, Mishra, aún vivo tras 4 000 años de tortura. Se le dan dos opciones: salvar a Mishra, o servir a Yawgmoth. Dice adiós a Mishra y se marcha.
Las naciones de los dragones llegan por fin a Urborg y Rith explica a Darigaaz cómo la misión será llevada a cabo. Cada Primigenio representa una parte del ciclo de la vida: Rith el nacimiento, Treva la infancia, Dromar la madurez y Crosis, el último, la muerte. El sacrificio para despertar a Crosis es el sacrificio de los otros cuatro Primigenios. ¿Y qué pasa con el Rojo? El Rojo es, y siempre ha sido, el propio Darigaaz. El renacimiento
Cuatro poderosos dragones se zambullen en la negrura del pantano más profundo de Urborg, y cinco omnipotentes dragones emergen. Su control sobre los dragones mortales es completo. No piensan en la grave situación de la otras razas, y cuando ven algo más atreviéndose a reclamar el cielo como suyo propio, el Vientoligero, lo atacan con la furia de un dios. El barco puede ser poderoso, pero cinco dioses dragones es más de lo que puede afrontar.
El Vientoligero hace lo que puede para evitarlos, pero parece que no hay mucha esperanza... hasta que lo que parece un rápido tsunami se eleva desde el océano. Los pueblos arbóreos de Yavimaya han seguido la pista a Rith y Multani guía el Vientoligero entre sus ramas cuando el kavu salta desde ellas para unirse a la batalla en tierra. Rith es capturado y Darigaaz recupera un poco de su juicio, pero no suficiente. Ataca al Vientoligero pegándose al costado, intentando arrancarle el motor thran, el corazón del barco. Pero el poder de otro dios se cruza en su camino: Karn bloquea su paso y con un poder desconocido hasta ahora, despierta la memoria del Darigaaz mortal. Horrorizado con lo que se había convertido, Darigaaz se lanza en picado hacia un volcán que él mismo había creado, sacrificando su vida para debilitar a los Primigenios restantes.
Mientras el Vientoligero cae en picado hacia tierra (Veces en las que el Vientoligero se ha estrellado: 6) la batalla en tierra se ha estancado; y cuando un barco dorado descarga el ejército del más poderosos héroes de Keld, tanto elfos como humanos, el avance continúa.
La tripulación defiende el barco (o hace lo que puede) pero el daño esta vez es demasiado grave. Han perdido a Hanna. Han perdido a Gerrard y a Squee. El motor está destrozado. Pero Karn, el cada vez más críptico Karn, emerge desde abajo sosteniendo el tomo Thran y diciendo que sabe cómo salvar Dominaria.
... mientras, en la novena esfera de Phyrexia, los dos mayores héroes de Dominaria juran lealtad a Yawgmoth...

Continuará (y finalizará!) la semana que viene!

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